Breve Historia sobre el origen del jabón. Parte I

Seguro habrás leído o escuchado la historia de que el jabón fue descubierto en las laderas del Monte Sapo, por donde corre el rio Tíber, muy cerca de Roma y… no voy a seguir contando porque esa historia es falsa,

¿Por qué es falsa?

En primer lugar, porque no existe el Monte Sapo ni cerca de Roma ni lejos, y en segundo lugar, porque sabemos que el jabón se fabricaba unos 2,800 años antes de nuestra era, es decir, unos 4,800 años atrás, más o menos.

¿Cómo lo sabemos?

Simple, porque en una excavación arqueológica que se realizó en áreas en donde se asentó la civilización Sumeria, se encontró una tablilla con una receta de ¡cómo hacer jabón!

No se sabe, y creo que nunca lo sabremos, cómo fue descubierto el jabón en la antigüedad, pero esa tablilla es la primera evidencia de su existencia y en ella se  mencionan una mezcla que se obtenía de hervir aceites con cenizas de madera, resinas y sal. También se encontró escrita en otra tableta de arcilla una fórmula que consistía en hacer jabón con agua, un álcali y aceite de Cassia.

Los fenicios lo fabricaban con aceite de oliva y soda cáustica (o carbonato de sodio) obtenida a partir de las cenizas de la combustión de plantas. El jabón sirio, procedente de la ciudad de Alepo, antiguo territorio fenicio, se sigue fabricando hoy día con el mismo método tradicional y con aceite de oliva y aceite de laurel.

En los papiros de Ebers (Egipto, 1550 AC) se menciona que los antiguos egipcios combinaban aceites animales y vegetales con sales alcalinas para crear una sustancia similar al jabón.

En el reino de Nabonidus  (556-539 a. C.), se encontró una receta de jabón que consistía en “uhulu”  [cenizas], ciprés [aceite] y sésamo (aceite de semillas).

En el antiguo Israel, las cenizas de las plantas de barilla, como las de las especies de Salsola, saltwort (Seidlitzia rosmarinus) y Anabasis.  A menudo se le añadían hierbas aromáticas al jabón como hojas de gorrión, lavanda, germander, etc. para darle fragancia. Este antiguo método todavía está en uso en la producción de jabón Nabulsi.

Los germanos y los celtas utilizaban grasa de cabra y cenizas de abedul para fabricar sus jabones.

A los romanos les resultaba desagradable el olor de la grasa rancia y su aspereza y evitaban usar los jabones germanos hasta que encontraron los jabones más suaves hechos por los galos alrededor del año 58 A.C. 

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